Opinión

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yo digo Noemí de Miguel

La magia de Valero, la desilusión por Pirlo y el bautismo de Rossi

Noemí de Miguel

Otras vistas, otras miras. Las siete de la tarde nos encuentra en lo alto de Florencia, hablando de fútbol, con un goleador de dos años y medio rondando. En casa de Borja Valero, como en la Casa del Fútbol, vimos la gala del Balón de Oro en C+. Messi llega después a las portadas como fenómeno, único o extraterrestre. De acuerdo, pero algo escuece: el once ideal con pleno de la Liga. Se crea conflicto en un Calcio que tiene a España como espejo en sistemas, posesión y combinación rápida. Nuestros directores deportivos, ojeadores y futbolistas parece, al fin, encajan, como Borja Valero en la Fiore, Obiang en la Samp, Bojan en el Milán... Pero encontrarse de golpe con un once de la Liga envalentona su lado reivindicativo: por qué Pirlo no está en ese equipo, tras ser el eje de uno de los mejores en Europa la temporada pasada, la Juve. Cannavaro deseo ver a Cavani, el uruguayo del Nápoles levantando el Balón de Oro. Incluso el detalle del estilo italiano el traje D&G de Messi fue un punto a su favor.

Presentes y aspirantes. El entrenador de la Juve, Conte, dice que tiene futbolistas no marcianos y pueden perder y Berlusconi no echará una mano a Balotelli, "manzana podrida" con sus problemas en Inglaterra. Ciertas dudas y al acecho equipos como la Fiorentina, que quiere Champions. Renace la viola, precisamente, en la cuna del Renacimiento. Los florentinos miran con orgullo sus monumentos, pero también al Artemio Franchi, su estadio, a Montella, su técnico y a su equipo. Quince nuevos para dejar atrás descensos, sanciones y mal juego.

La vuelta de Rossi. Poco dados a mirar fuera, no conocían muchos a Valero, conquistador de cánticos de la grada. Camaleón del centro del campo, se mueve con libertad con el beneplácito del técnico y ya es máximo asistente de la Serie A. Una Fiore con gusto al Villarreal, al de hace cinco o seis años. Le faltaba un 9 y llega Rossi. Pepito hoy recibe los informes del equipo en Nueva York donde sigue la rehabilitación. Se le espera en marzo, "al 110% en el club con mejor fútbol", dijo. Eligió el 49 de dorsal, el año que nació su padre. Pero se sonroja al reconocer que ha de recuperar el italiano, en desuso tras seis años en España y la recuperación en EE UU. Fui testigo improvisada de un sacramento, su bautismo como viola, el primero en el Artemio Franchi y, el segundo, en Tredici Gobi, restaurante típico, ante una buena bisteca, un montón de proteína de vacuno criado en pasto toscano.