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YO DIGO Alfredo Relaño

El Madrid regala entradas para llenar

¡Ay el fútbol! Ayer por la mañana, mientras me dirigía al Foro 2014 para verme con el Seleccionador Nacional de Rugby, saludé al presidente de una peña madridista al que regalaban veinticinco entradas para el Madrid- Valencia. ¿Cuántas peñas no estarán en el mismo caso? me pregunté. ¿Saben de verdad los jugadores de hoy, sabe ese omnipotente Mourinho hasta qué punto tanta buena, mucha, seria y prudentísima gente se saca cada semana la sangre de las venas para aparentar que el fútbol es el no va más? No. No lo saben. Y conviene que alguien se lo diga: algunas entradas (o muchas) se regalan.

Se regalan y se disimula. Es posible que esta noche el Bernabéu tenga una excelente entrada, pero buena parte de esa que esperamos sea una feliz imagen en televisión tendrá que ver, si se produce, con la respuesta masiva de las peñas al llamamiento del club. El Madrid ha entregado entradas a mogollón para las zonas de abajo, las que más se ven en la tele. Se trata, claro, de evitar la temible imagen que la simple y dura lógica de las taquillas hubiera producido. De huir de la imagen de un Bernabéu medio vacío, de la sugestión odiosa de que lo que ese estadio puede ofrecer es algo aburrido, sobrepasado.

Me gusta que el Madrid abarate las entradas (15 la más baja para recibir el Valencia está bien) y me gusta más aún que regale un inevitable sobrante a las peñas, que aglutinan a esa buena gente que, esté donde esté, se bate por el Madrid. Pero me gusta igualmente que entrenador, jugadores, mamandurreros de cualquier orden y directivos desinteresados (que de estos hay y merecen ser honrados como tales), recuerden que hemos llegado a un punto en el que hay que regalar entradas para ver unos cuartos de final de Copa ante el Valencia. El Madrid está donde está, y el consumidor merece una atención.