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Yo digo Juan Jiménez

Emery y la gran bola de nieve

Monchi llevaba tiempo detrás de Emery, pero después de Álvarez, Manzano, Marcelino y Míchel en dos años y medio, a ver cómo se explica de forma creíble. Sufre el Sevilla, alejado de sus mejores días y con casi todos los estadios del club deteriorados. Por arriba, Del Nido, armador de un proyecto irrepetible casi desde la ruina, ya es contestado. Su goteada compra de acciones, antes interpretada como síntoma de estabilización del club, se tiene ahora como movimiento personalista para perpetuarse.

Pero hay más. La secretaría técnica, cuyo modelo llegó a ser rigurosamente estudiado por los mejores clubes europeos, derivó en fichajes estrambóticos (Acosta, De Mul, Stankevicius, Dabo, Babá, Stevanovic...). Y lo más importante. El equipo echa de menos a los cracks (Luis Fabiano, Alves, Adriano, Escudé, Kanouté, Renato) pero más a los líderes de grupo: Javi Navarro, Pablo Alfaro, Martí. De eso, cuentan los que mejor han conocido las tripas del vestuario, jamás se recuperó. La afición también se ha dividido casi hasta el guerracivilismo, por lo que no queda ninguna pata sana en un club que también se crispa al ritmo que su vecino crece. En ese contexto aparece Emery, que se hizo un máster de presión en el Valencia. Pero la bola de nieve empieza a asustar.