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Yo digo Daimiel

Pasar el ciclón en la casa de madera

Los Lakers no entrenan, a pesar de ser un equipo tácticamente limitado, y en Moscú se corona un nuevo ídolo para los niños, Marcus Williams.

Daimiel

Menos samba y más trabajar. Los Lakers, perdiendo diez de los últimos doce partidos, han jugado lunes, miércoles y viernes de esta semana. Pues bien, su entrenador, Mike D'Antoni, decidió que el equipo no entrenara ni martes ni jueves. Y la sesión de tiro del miércoles por la mañana estuvo dominada por una terapia oral colectiva para sacudir frustraciones. El equipo más enterrado en el subsuelo del desarrollo táctico y el plan de juego de la actualidad en la NBA decide no entrenar. Los jugadores dudan entre diagnosticarle indolencia o depresión a su entrenador.

La orquesta del Titanic. Después de ser suplente contra Miami el jueves 17, Pau Gasol fue titular en Toronto el domingo día 20. Cuando el lunes 21 por la mañana se enteró de que esa misma noche iba a volver a ser suplente en el partido en Chicago no le tuvo que ser fácil comprender y aceptar un yogurt batido de acontecimientos como ése. Contra los Bulls aportó 15 puntos y 12 rebotes y después del partido volvió a afianzarse en su idea de agarrarse al parquet con la camiseta de los Lakers y pasar el ciclón dentro de esa casa de madera.

Un jugón en Moscú. Afortunadamente ni las crisis ni las pizarras han evitado que vuelva a ocurrir. Un jugador inspirado, zurdo para más pistas y señas, líder valiente y con gesto entre desafiante y despistado revienta, él solo, con 16 puntos en el tercer cuarto, un partido de Euroliga en casa del todopoderoso CSKA de Moscú, en la corte de Messina. Habrá sido la primera degustación de un manjar vitalicio para muchos niños. Una locura de jugador, Marcus Williams, del Unicaja, se habrá fijado en la retina de un buen puñado de futuros locos del baloncesto.