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Yo digo Tomás Roncero

Cristiano avisa al Barça

Vean eufórico al pequeño Cristiano Junior, en la imagen inferior, sostenido por los brazos de su abuela y madre del mejor jugador que hayan visto mis ojos (Di Stéfano fue más grande, pero lo disfrutó mi padre). El 7 limpió su fusil para el Clásico.

El horario de moda. Tres experiencias a las 12 y tres matinales alegres y festivas. El madridismo disfruta con la before hour. Goles a tutiplén y fiesta total en las pobladísimas gradas (¡71.108 aficionados ayer!). Bajé al Bernabéu por la calle Concha Espina desde el Hospital San Rafael, y de cada diez aficionados que pasaban por delante mía, ocho iban con sus niños cogidos de la mano. Críos que lucían su bufandita del Madrid arropando sus cuellos infantiles y plagados de sueños en los que aparecen sus héroes vestidos de blanco. Una niña le decía a su mamá que era una pena que para una vez que iba al Bernabéu no pudiera ver a su ídolo Casillas. Pero la señora, de diez, le respondió: "Tranquila, pequeña. Falta Iker, pero vas a ver a Cristiano, que es el mejor jugador del mundo". Calculo que ayer había más de 15.000 críos en el estadio, señal inequívoca de que estos encuentros son el caldo de cultivo ideal para alimentar 'cantera de grada'. Entre esos noveles estaba el hijo del futuro jugador-leyenda: Cristiano Ronaldo. El niño tuvo su 'culpa' en todo lo sucedido...

"¡Va por ti, Junior!". Hasta tres veces se dirigió en estos términos hacia su pequeño el heredero de Di Stéfano. Ser el hijo de Supermán debe ser la leche. En los nueve minutos en los que se desató el 7, cayeron tres goles como tres soles (ya lleva 33 oficiales en este curso). Hat-trick de catálogo: pierna izquierda, cabeza, pierna derecha. Y ese carrerón de 83 metros en el primero de su serie que servirá a Usain Bolt para preparar mejor los próximos Mundiales de Atletismo en Moscú. Corrió por la pradera del Bernabéu con la velocidad de un guepardo y la elegancia de una gacela. Frenó con astucia para evitar caer en el fuera de juego (si jugara en el Barça no le haría falta esa maniobra porque a ellos sí les dejan seguir en posición ilegal) y definió mejor que el diccionario de la RAE. Era su gol 300 en su carrera a nivel de clubes. ¡Espartano! Cuando Mourinho, con buen criterio, le dio descanso para evitar que su tobillo se inflamase más, todo el estadio se entregó a su héroe, que no es de cómic, es de carne y hueso. Y de acero. SUPERMAN-7.

Adán, notable. El Getafe exigió poco al canterano, aunque Sarabia mostró la clase que salió hace dos años de Valdebebas con varias jugadas muy meritorias. Adán transmitió seguridad, firmeza y temple en sus intervenciones. Sin Iker en el banquillo (eso presionaría y alteraría hasta a John Wayne), Adán presentó su candidatura para el Clásico. Diego López, otro portero cocinado en su juventud en La Fábrica, es un recambio de garantías. Pero Adán se ha ganado el derecho a hacer guantes en una noche grande y de altos vuelos. Suerte el miércoles, chaval. Me conformo con que pare la mitad de lo que ayer paró Moyá. Pedazo de porterazo. Evitó con su actuación que el Getafe se llevase una goleada de escándalo. Se quejó en el primer gol de una falta de Carvalho que pudo ser, pero también debió ser expulsado Lopo en la jugada del penalti. Comido por servido.

Afición eufórica. Pese a las bajas para el Clásico (la ausencia de Tarzán Ramos es dolorosa), la afición ve factible poner al Barça en su sitio este miércoles. Me lo dicen los 56 madridistas llegados ayer desde Marruecos (Peña Remate de Tetuán), Teixidó y Gil (Peña Gavá) y los vikingos de la Peña Cúllar (Granada) y El Ejido (Almería). Esto ha cambiado. No hay miedo a nadie. Y menos a Messi...