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Yo digo Guillem Balagué

Özil no se esconde, lo tuvo todo

Mientras el Barcelona buscaba a Iniesta para que éste encontrara a Messi y el resto de los que suben arriba, mientras el argentino esperaba su momento y Cesc el suyo sin acabar de hacer daño, el Madrid vivía el Clásico a gusto. Se hizo mayor Varane, Xabi Alonso marcó la línea de presión muy arriba e incluso Diego López pareció un portero del Madrid; poco pudo hacer en el gol de Cesc pero pareció más grande cuando otros se hacen pequeños. Ese tanto dejó tocado al Madrid, que hasta entonces había dado muchas noticias positivas, y por encima de todas ellas, la de Özil.

Todo el mundo sabe su papel en el Madrid. Están los que no deben complicarse y no lo hacen, otros intentan hacer cosas porque les toca. Özil es de los segundos y no se esconde. Con un toque se deshizo de tres y cuatro rivales, algunos controles fueron para enmarcar, se ofreció al que más lo necesitaba, todo lo que hizo lo hizo bien. Y sin balón, mordió, apretó y buscó recuperarlo. El Barça ayudó a que Özil creciera. Para hacerse menos predecible, se ha convertido en un equipo más directo, más estirado, con menos control. El alemán entendió que podía ser su partido, incluso cuando se trasladó a la banda con la aparición de Modric. Le gusta jugar ahí porque el equipo le sigue buscando, y desde ahí asistió para el tanto de Varane, el otro triunfador de la noche.

Pero siempre queda alguna duda con Özil. ¿Aguantará 90 minutos? ¿Descansará activamente, o sea, desaparecerá del partido? Sí a lo primero, y no a lo segundo. Encontró salidas a la jugada y a continuación se ofrecía. Fue un Clásico que exigió cabeza, cuerpo, actitud y continuidad y Özil lo tuvo todo.