Yo digo Luis Nieto
No se llevó el disgusto a la oficina

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Cristiano ha arrastrado su tristeza durante cinco meses llenando de felicidad al madridismo, lo que prueba que, en su caso, el trabajo entierra en goles los sentimientos. Porque desde aquella tarde de septiembre en que asomó su descontento con el club no ha tenido una palabra de acercamiento al presidente y sus alrededores pero tampoco un partido reprochable. Ha sido el futbolista excelso de siempre y con un mejor envoltorio en comportamiento y solidaridad.
El entusiasmo que despierta en la grada es muy superior al de entonces, lo que le fortalece en la negociación. Hace pocas semanas, en una encuesta de AS.com, los internautas situaban su renovación como prioridad número uno y deseo número dos, tras la conquista de la Décima. El presidente aplaza el caso para junio, pero hay asuntos que deben abordarse de inmediato por aclamación. Y no se me ocurre ninguno más urgente que este. Porque Cristiano sólo amenaza con mejorar.
