Opinión

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Yo digo Tomás Roncero

Como en el año mágico de la Octava

Recapitulemos. El Madrid tiene la Liga más perdida que Chencho en la Plaza Mayor. En Copa hay que defender en el Camp Nou el 1-1 del Bernabéu. Y en Champions hay un reto gigantesco ante el Manchester de Sir Alex Ferguson. Los agoreros que siempre barruntan borrasca, incluso en los días de anticiclón de las Azores, dibujan paisajes apocalípticos: "El 5 de marzo el Madrid puede estar KO, quedándose fuera de todas las competiciones". Pese a la mala imagen dada por el equipo en Los Cármenes (¡más pasión y orgullo, señores!), yo soy de los que sigo viendo la botella medio llena. Para empezar me imagino una noche de gloria el 27-F en Barcelona, con Cristiano haciendo callar a Messi, Xavi y compañía y metiéndose en la final de Copa. Genial.

Esa sería la guinda de un postre delicioso cuya base principal está en la Champions. La Décima excita y obsesiona, pero no traumatiza todavía. De hecho, me quedo con el precedente de la Octava (¿recuerdan aquel 3-0 al Valencia en Saint Denis?). En Liga, Del Bosque sustituyó a un insoportable Toshack y en la jornada 16º de Liga el Madrid marchaba el 12º en la tabla... ¡a 16 puntos del líder, el Superdepor! Una vergüenza para un club como el Madrid. Pero Del Bosque, sabio y sereno, se inventó una defensa de cinco tras la lesión de Hierro (Salgado, Campo, Helguera, Karanka y Roberto Carlos) y el equipo acabó coronándose como el rey de Europa con todos los honores. ¿Quién se acordó de aquella Liga? Nadie. No sé ni en qué puesto terminamos...