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yo digo Alfredo Relaño

La España de Del Bosque, Puyol y otros

Un vaso de agua en el desierto. Jugó la Selección y aunque el partido resultara sosainas dejó unas pocas cosas, todas de ellas buenas. Puyol entró en el Club de los Cien y ya es el séptimo español que lo consigue. Del Bosque cumplió su partido número 68 como seleccionador, lo que le iguala a Kubala como hombre-récord en el que otrora fue el puesto más difícil de España. Debutaron como internacionales Azpilicueta, Isco y Mario Suárez. Y con todo eso ganamos en Catar, escenario del mundo que viene (o que ya ha llegado), a la vieja, querida y respetada selección de Uruguay. Todo estupendo.

En fin, que algo funciona. Seamos cándidos, como nos pide Del Bosque, y entreguémonos a la contemplación de este equipo admirable. Fijémonos, por ejemplo, en Puyol. Es todo un tipo, es todo un carácter, ha llegado ahí arriba y se ha mantenido a fuerza de pura verdad. Al acabar el Mundial se ofreció para entregar el petate, quizá temeroso de convertirse en una incomodidad para el seleccionador. Pero este le animó a seguir, precisamente en busca de esa frontera que ayer alcanzó y de la que ya está a un solo paso Sergio Ramos, que cuando llegue será el octavo. Ya somos gente en el Club de los Cien.

Llegaron primero Zubizarreta y Raúl. Luego, casi en tropel, los de esta generación que gana y gana. Antes, a cada fracaso en una Eurocopa o en un Mundial sucedía una expiación y la consiguiente renovación. Pero estos chicos ganan y se perpetúan, van saltando la frontera invisible y solemne de las cien internacionalidades mientras abren sus filas a otros nuevos, como los tres debutantes de ayer. En cualquier lugar del mundo, Catar por ejemplo, les quieren ver. Donde van nos dejan bien. Da gusto ver a este grupo que en días tan malos da sentido a aquel viejo lema: 'Seamos realistas, pidamos lo imposible'.