Yo Digo Juan Cruz
El fútbol, de aquí a la eternidad
La felicidad, Leonardo Sciascia, es un instante. Y en el fútbol es el instante en que alguien mete un gol y es de tu equipo. Lo demás es sintaxis y vocabulario. Pero el fútbol lo hacemos de palabras los aficionados; ganamos y perdemos en función de nuestra capacidad para explicar las derrotas o las victorias. Pero la felicidad verdadera reside en nuestro recuerdo de los goles. Ese recuerdo es delirio en los futbolistas que marcan, y en los que evitan los goles. Para prolongar la felicidad del gol el Barça acaba de lograr una proeza que a estas alturas sólo tiene la mancha que ha querido poner Víctor Valdés, que quiere probar "otras culturas". Hay cielo más allá del Barça, debe creer, se lo merece. Valdés para los goles, Messi los marca. La proeza del Barça es haber renovado a casi toda la plantilla que estaba en el filo de la navaja.
Ayer, cuando renovó a Messi, casi hasta su eternidad en el fútbol, esa hazaña conoció su guinda. Es probable que haya algún portero mejor que Valdés -su amigo Iker Casillas, sin duda-, pero mejor que Messi Es como si el Barça hubiera hecho, otra vez, el mejor fichaje de toda su historia. Una salvaguarda para la eternidad, aunque ésta sea tan provisional como la felicidad.
