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Yo digo Tomás Roncero

El 'boss' del Bernabéu

De hienas, nada de nada. El Sevilla se encontró con diez leones y un Godzilla con botas (Cristiano) que pasaron por encima de un rival que se quedó sin respuestas. El crack agigantó su figura hasta acabar con la afición coreando su nombre...

"Ese portugués... ¡Qué bueno es!". Así es el cántico que va a empezar a ponerse de moda en el Bernabéu. Un estadio mítico que sigue abrazado a su amor verdadero, que a día de hoy se llama Cristiano Ronaldo. La afición levita con las ocurrencias fantásticas del Coloso de Funchal. Esta semana tuve la suerte de estar con Supermán junto a los compañeros Manu Sainz y Pepe Andrés. Sus ojos ya destilaban la luz del que se sabe todopoderoso con el balón en los pies. Su entusiasmo, casi juvenil, con su actual idilio con el Bernabéu nos está mostrando al mejor Cristiano de su carrera. Jamás fue tan demoledor, tan determinante, tan grandioso... Es un futbolista total, capaz de inventarse una bicicleta con la derecha para amagar y soltar un tomahawk con la izquierda que dejó sin respuestas a su compatriota Beto. O insistir en meter su gol a lo Bolt. Carrera de 85 metros, balón cosido a la bota, apertura a Higuaín, pase medido del Pipita al segundo palo y allí que irrumpe el búfalo para empotrar al portero sevillista contra su castigada guarida. Gol 182 del mejor jugador de la Tierra, igualando en sólo tres años y medio los 182 de Gento (¡pero La Galerna del Cantábrico los metió en 18 años!). Cuando Mou decidió quitar a la bestia a falta de media hora pensando en el Manchester, empezó otro partido. Sin Cristiano, todo es terrenal. Con Cristiano, es como disfrutar del fútbol jugando entre las nubes. Una bendición.

Sin Arrebato. El Sevilla llegaba con la vitola de equipo recuperado para la causa desde que Emery cogió sus riendas sustituyendo a Míchel. Pero el fuelle le duró apenas cinco minutos. Y eso que al Madrid le faltaban en el once inicial Pepe, Marcelo, Khedira, Xabi Alonso, Di María y Özil. El Sevilla jugó sin ardor, aunque en sus contadas llegadas se encontró con un Diego López centrado y solvente. Los hispalenses no dieron el nivel esperado, capitaneados por un Negredo con la mirilla nublada. Curioso, Negredo, un canterano del Madrid, capitaneó al Sevilla. Y Ramos, un canterano del Sevilla, capitaneó al Madrid...

¡A por los red devils! La reaparición de Pepe, El Kaiser del Bernabéu, y la resurrección de Kaká (¡obrigado Ricardo!) llenan de buenas noticias las antevísperas del partidazo del miércoles con la tropa de Sir Alex Ferguson. Kaká parece que ya tiene el despertador del Madrid que desde hoy promociona AS. Más vale tarde que nunca.

Euforia. Se me vienen arriba los amigos de la Peña Polvorón Merengue de Estepa (Sevilla), Inca, Almagro, Almirante de Medina de Rioseco, Alaior, Mortera Blanca, Casas Colgadas de Cuenca, Cibeles-Prat (Barcelona), Cudillero, Muros de Nalón, Grado, el irreductible McRifle de Playa de Aguilar, el gran Grigoryan de Armenia y Umid Yuldashev, el Cónsul de Uzbekistán en España. Allí estaba orgulloso con su camiseta blanca. Es el Madrid sin fronteras. ¡Vamos!