Opinión

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Yo digo Tomás Roncero

¡Referee, limítese a lo suyo!

Les prometo que ante la magnitud del espectáculo futbolístico que se avecina mañana en el santuario del Bernabéu, intentaré olvidarme del árbitro. Pero a veces es mejor analizar la ficha del referee de turno para que nadie olvide que quien avisa, no es traidor. Tras la dolorosa experiencia del italiano Rocchi ante el City (¿la UEFA no le ha sancionado todavía?), les aclaro que el alemán Felix Brych tiene un par de contraindicaciones que me mantienen en guardia vigilante.

Nació hace 37 años en Múnich. La ciudad que acoge al Bayern, la bestia negra del Madrid en Europa. Además, lo hizo en agosto de 1975, ocho meses antes de que el famoso Loco del Bernabéu empañase la imagen de aquel Madrid-Bayern de semifinales de la Copa de Europa que acabó en tablas (1-1), con el árbitro Linemayer agredido y Roberto Martínez con la nariz rota. El niño Brych debió crecer con esas historias y quizás por eso en 2009, en San Siro, en su estreno como árbitro ante el Madrid se inventó un penalti AXE (balón a la axila de Pepe, nunca al brazo). Por eso, amigo referee, usted mañana limítese a lo suyo...