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Yo Digo Raúl Romojaro

HRT, otro símbolo de un país en decadencia

Siempre tuve muy presentes las dificultades a las que se enfrentaba HRT como la primera escudería española en la Fórmula 1. Pese a ello, me ilusionaba el nuevo rumbo que había tomado el proyecto tras los convulsos inicios de Hispania. La gestión de Luis Pérez-Sala era una garantía de mucha mayor solvencia, al igual que la incorporación de Pedro de la Rosa como primer piloto. Y que el equipo se instalara en España también suponía un paso adelante que permitía alejar los fantasmas de esa primera etapa bajo la tutela de José Ramón Carabante, que de negocios sabría mucho pero de carreras, nada. La presentación de HRT en esas flamantes instalaciones de la 'Caja Mágica' fue una invitación al optimismo y la ilusión, aunque siempre desde la prudencia que imponía una coyuntura tan poco propicia.

Así que ayer, cuando he visto las imágenes de esa misma nave de Madrid desmantelada, no he podido evitar sentir cierta tristeza y decepción, por mucho que la desaparición de HRT fuera ya, desde hace meses, un hecho contrastado e irreversible. Cada una de las piezas de un sueño enviadas al desguace, destinadas a convertirse muchas de ellas en objetivo de los coleccionistas que quieran mantener vivo el recuerdo de lo que pudo haber sido y no fue. El proyecto ha sido una víctima más de esta crisis cruenta que se está llevando por delante tantas esperanzas y ambiciones, así como su desaparición es sintomática de un país en decadencia, incapaz de generar los recursos necesarios para dar viabilidad a la escudería cuando ya estaba hecho lo más complejo quizá, que era tenerla en la parrilla. Sólo con algo de viento a favor el desastre no se habría materializado, pero no sopló ni una brizna de confianza y apoyo...