Opinión

Opinión

Enamorados del Madrid

Resultado engañoso. El 1-1 puede parecer un interruptus y lo veo normal porque casi nadie esperaba este resultado tan timorato. El magnífico fútbol desplegado por el Madrid en la primera parte, el ardor escénico del Bernabéu que nos recordó los buenos viejos tiempos y la portentosa cabeza de Cristiano Ronaldo (en todos los sentidos), permiten afirmar sin rubor que lo único injusto y feo de la mágica noche del 13-F fue el resultado. Esos primeros 45 minutos alimentaron la esperanza para la vuelta en Old Trafford. El Madrid tiene más calidad, más técnica, más pegada, más empaque, más historia (nueve Copas de Europa a tres...). No hay motivos para alarmarse ni para caer en la desazón. Este equipo se mueve por el corazón, por electroshock, por arrebatos, por visceralidad impulsiva, por su Séptimo de Caballería y por su diamante en forma de goleador colosal (Cristiano). Sólo veo motivos para ser optimista. Ya en el año 2000 vi a mi Madrid empatar 0-0 en la ida ante los red devils (¡y eso que de portero jugaba un australiano llamado Bosnich!), pero en la vuelta un Madrid negro de vestimenta pero luminoso de actitud les clavó tres goles como tres soles en la famosa noche del taconazo memorable de Redondo y el doblete de mi Raúl. Por cierto, Rio Ferdinand ha afirmado que es el delantero más inteligente al que se ha enfrentado nunca. La leyenda del gran capitán permanece inalterable...

Avisé con el 'referee'. Ya les avisé en el AS del martes que no me fiaba del árbitro de la velada. El alemán Brych es de Múnich, ciudad que a los madridistas sólo les trae malos recuerdos. En la primera mitad supo hacer su trabajo como un profesional implacable de Pulp Fiction. Primero, se inventó un córner de Ramos cuando en realidad el balón lo envió fuera el japonés Kagawa. De ese saque de esquina salió el 0-1. Y por si fuera poco, cerca del descanso pasó por alto un 'penaltazo' de Jones a Di María que habría cambiado el curso de la trama. Vamos, que con el Reglamento en la mano el equipo de Mourinho se hubiera ido 2-0 al intermedio y no 1-1. Igualito...

Santillana ha vuelto. El mejor cabeceador que haya defendido en toda la historia la venerable camiseta blanca es el cántabro Santillana. Le recuerdo un gol de cabeza al Inter, en Copa de la UEFA, suspendiéndose en el aire unos segundos dejando boquiabierto a Bergomi. Anoche, el gran Cristiano repitió maniobra y hazaña gestual. Se elevó tres metros como si tuviese muelle en sus fibrosas piernas y conectó un cabezazo imperial que quebró la resistencia del espléndido De Gea. La verdad es que el Manchester es original. Será muy inglés, pero su alineación empieza con un David y sigue con un Rafael...

Sir Xabi Alonso. El espíritu de la machada en Old Trafford lo representa el mariscal tolosarra. Su pubalgia no terminará con la profesionalidad, la entereza y el arrojo de este barbudo de oro que representa el espíritu irreductible de Pirri y Stielike. Xabi evitó varios goles y se dejó el alma por el equipo. Se comió el dolor con el orgullo de un vikingo de raza. Xabi, tu valentía nos enseña el camino...

¡A tomar Old Trafford!. Horas antes del partidazo, 64 madridistas orgullosos y honestos se reunieron en El Rincón de Toñín el Torero para degustar el cocido de la Décima. Todos se abrazaron convencidos de que pasase lo que pasase por la noche "¡venceremos en Old Trafford!". Come on Real!