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El Atlético necesita un diván

El Atlético necesita un diván cuanto antes. El espectáculo lamentable ante el Rubin es la lógica consecuencia de los previos avisos ante Athletic y Rayo. Los rojiblancos han perdido su esencia, el estilo Simeone, y lo peor es que la crisis de identidad le llega en el momento culminante de la temporada. No es trágico decir adiós a Europa (aunque sí de la manera que se ha hecho), pero lo peor es que la propia plantilla está llena de dudas. Ya incluso pierden en el propio Vicente Calderón, que era la base de sus éxitos esta temporada. Cualquier parecido con el bloque que mordía, presionaba, acogotaba y asustaba a los rivales es mera coincidencia. Ahora son jugadores sin alma que dudan de todo lo que hacen y que ya incluso están provocando que su gente se mosquee y hasta les silbe en los momentos de mayores despropósitos que tiene el equipo.

El Rubin nunca agradecerá lo suficiente el regalo con el que se encontró. Y en el Atlético más de lo mismo. Atrás con la inclusión de Cata son los Reyes Magos de Oriente, en el centro del campo sin Gabi es una banda de amigos que corren sin sentido y arriba el pobre Falcao lucha contra el mundo en solitario, ya que lo de Adrián no tiene ninguna explicación razonable a su caída en picado durante toda esta temporada. El Supercampeón de Europa se despide por la puerta de servicio y todo gracias a sus errores mayúsculos, como en la última jugada, en la subida de Asenjo a rematar el córner. La solución no es cuestión de entrenarse más, es que el Cholo se encierre con ellos en una habitación y hagan una terapia de grupo. Han perdido la seña de identidad y la cita del domingo ante el Valladolid será una final. Tienen que recuperar sus señas de identidad.