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Lo nunca visto

Mala jugada. El Atlético es de los pocos equipos que todavía puede sorprendernos con algo diferente, distinto. Durante esta temporada lo ha hecho por cosas positivas, por logros, por récords... La última jugada de ayer será hoy la comidilla futbolística en España y posiblemente en Europa. Esa acción, con Asenjo como un delantero más en busca del gol del empate, prácticamente ha decantado la eliminatoria a favor del Rubin Kazán, aunque después de lo de anoche, si hay un equipo en el mundo capaz de solventar un 0-2 en contra y capaz de driblar cualquier lógica, ése es el Atlético. Simeone decidió arriesgar y en esta ocasión le salió mal. Así es el fútbol y tampoco creo que sea cuestión ahora de tiranizar al técnico. En décimas de segundo se decidió ir por el empate y al final la jugada quedará casi en los anales de la historia. Eso es el Atleti. Ese carácter ganador que tantas veces hemos elogiado del Cholo le jugó una mala pasada.

Derrota. El Atlético llevaba sin perder como local desde el 11 de abril del año pasado cuando el Real Madrid venció por 1-4. 24 partidos después, el conjunto madrileño cayó derrotado. Es una gran racha y acabó de la forma más rara, más atípica. El Atlético, vigente campeón de la Europa League, había ganado esta campaña todos los partidos disputados en su estadio, y ayer se hizo merecedor, cuanto mínimo, del empate. Pero no era su partido y se vio desde el primer minuto. Se comprobó desde el ambiente de la grada hasta el primer gol encajado tan pronto. Y el Atlético pudo haber marcado, pero no encontró la fortuna necesaria de otras veces. No hubo buen fútbol, pero sí ocasiones. Y en algunas, milagrosamente, la pelota no quiso entrar.

Los números. El Atlético disparó anoche 25 veces a portería (siete entre los tres palos) y el Rubin Kazán, cinco veces (tres vieron portería). Ese gafe rojiblanco que pulula de vez en cuando por ahí, apareció ayer a lo grande. Porque con esos números no es lógico que el conjunto ruso se vaya con el 0-2 y con la sensación de tener el pase en el bolsillo. Por oportunidades, por empuje, el Atlético mereció empatar.

Asenjo. El cancerbero tampoco es de lo que están aliados con la fortuna. No juega mucho y cuando lo hace es protagonista de acciones como la del segundo gol del conjunto ruso. Otro portero, de los que podríamos decir bendecidos, hubiese rematado y hubiera marcado el 1-1. O hubiese estorbado de manera decisiva para que un compañero hiciera el gol. Pero no. Para Asenjo la portería del Atlético es casi un martirio.

El juego. Que no está el Atlético para tirar cohetes, es evidente. Pero era hasta lógico que esto pudiera suceder. Todos los equipos suelen tener un bajón y al conjunto madrileño le está tocando sufrir ahora. Sufrir el desgaste de las tres competiciones y el tener una plantilla muy corta de efectivos. Y si los principales jugadores, los que deben marcar la diferencia, (Falcao o Adrián, por poner un par de ejemplos) no aportan lo que deberían, el equipo lo nota. Pero el Cholo tiene carácter y sangre para levantar a un equipo que hoy estará roto.

El futuro. Nada más acabar el choque había muchos mensajes de ánimo de los aficionados hacia el equipo. Eso también es el Atleti. Y su hinchada es así. Los 1.300 que irán a Valladolid estarán más que nunca con los suyos. Este Atleti nos dará muchas alegrías aún.