Opinión

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Cómo juegan con el tiempo los árbitros

Esto sí que lo van a tener que explicar bien para que se entienda. ¿Podrá hacerlo Collina, por ejemplo? Resulta que en sólo 24 horas y en la misma ciudad hemos visto a sendos árbitros internacionales aplicar criterios distintos cuando sobrevino un córner con la hora y el descuento cumplidos. En el Bernabéu, el alemán Félix Brych no dejó al United sacarlo. Un día después, en el Calderón, el húngaro Istvan Vad sí permitió que sacara el Atlético. ¿Por qué esa diferencia? Sólo hay una explicación a mano: el córner del Bernabéu era a favor del equipo de fuera, el del Calderón era a favor del de casa...

Así que el primero no se sacó y el segundo sí, aunque fuera con consecuencias indirectas catastróficas. Pero lo que queda de esto es la discrecionalidad con que los árbitros manejan ciertas cosas, despreocupados del Reglamento. Este dice taxativamente que el tiempo acaba cuando acaba y que sólo se podrá exceder para el lanzamiento de un penalti señalado en los últimos instantes. Para ese caso, además, se lanza el penalti sin rebote, como lo de las tandas de desempate. No hay por qué alargar un partido para ninguna otra cosa. Ni siquiera para sacar de centro si se acaba de producir un gol.

El tiempo era antes más flexible, cuando sólo controlaba el reloj el árbitro, y así llegamos a ver aquello de Clive Thomas cuando anuló un gol a Brasil (en Argentina, no podía ser en otro sitio) en cabezazo de Zico en un córner. Según Thomas, el tiempo acabó mientras el balón volaba hacia Zico y él estaba llevando el pito a la boca cuando llegó el gol. Toma ya. Ahora se fija el descuento en tablilla, pero los árbitros le han sacado una holgura al sistema. Así pueden quedar mejor o peor, según convenga al día y al instante. Aunque a veces, como en el Calderón, te bloquees luego y el caballo se te escape.