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Piques, desafíos y algo de orgullo

Noche de concursos. Muchos de los que vibraron con los triples de Larry Bird y Craig Hodges y se rindieron cautivados por los mates de Jordan, Wilkins y Spud Webb han perdido el hábito de seguir la NBA y aseguran que el All Star ya no es lo mismo. Cierto, nada ni ninguno somos los mismos de hace veinte años. Quizás la intolerancia les haya hecho perderse el concurso de mates de 2000, los de Howard y Nate Robinson o los triples de Kapono. Por si acaso, que nadie se censure una mirada esta noche hacia los triples de Curry y a los mates de White, Green o Bledsoe.

La fiesta de Miami Heat. La 62ª edición del Partido de las Estrellas será una rendición al vigente mandato de los Miami Heat. Tres días después de su contundente victoria en Oklahoma City su técnico, Spoelstra, dirigirá desde el banquillo al equipo del Este con LeBron James, Wade y Bosh como titulares. Bosh de inicio en lugar del lesionado Rondo por deseo de Spoelstra, pese a que tenga que salir Wade como base y LeBron como escolta. Todo por el reconocimiento de la superioridad que los Heat quieren constatar y publicitar con este símbolo global.

Piques y competencia. Para que el partido de mañana se quede en la memoria es necesario que broten piques, reivindicaciones, desafíos y cuestiones de orgullo. Siempre fue así. Con Jordan e Isiah Thomas en el 85, con la autoridad de Stockton y Malone en el 93 y con Pippen (sin Jordan) en el 94. Y ha sido el secreto para otros inolvidables y más recientes como los de 2001 y de 2003. Bryant quiere anotar y no pasar el balón como es su reciente costumbre. Y Durant tiene la oportunidad de vengar lo del jueves frente a LeBron.