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El limbo de Morata

La aparición fugaz de Morata en el partido bastó para que el chaval mostrara las cualidades que le alumbran como un pedazo de delantero. Su temporada, a caballo entre el primer y segundo equipo, no está ayudando ni a sus números ni a su progresión, pero el canterano se lo está tomando como una fase más en su crecimiento como futbolista. Siempre que aparece cumple. Y eso que Mourinho no se lo está poniendo muy fácil. El portugués acostumbra a recordar que fue él quien lo reclutó para la primera plantilla, pero la realidad es que no le da ni bola cuando los otros nueves del equipo están naufragando.

La sensación es que la presencia de Morata en el once obedece más a un toque de atención para Benzema (Higuaín estaba sancionado) que a una apuesta decidida por el chaval. Desde que marcó ante el Levante, Mourinho le sepultó en el banquillo. Sería de agradecer que el premio a su gol no fueran otros tres meses de olvido.