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Vázquez ha calmado el polvorín

El Depor es colista, está a ocho puntos de la salvación y tiene la defensa más goleada de los últimos 31 años en la Liga. Por si fuera poco, está en Concursal y los jugadores han empezado a cobrar algo hace una semana. El primer técnico fue Oltra, al que amablemente mantuvieron todas las fiestas de Navidad para darle el disgusto (oficialmente) el 31 de diciembre. La llegada de Domingos tuvo el efecto gaseosa con una victoria ante el Málaga y un entorno que se fue cargando con la llegada en el mercado invernal de un portugués más (Silvio) y dos brasileños (el otro Kaká y Assunçao). Con este panorama, la derrota ante el Granada hizo estallar a Riazor, que pidió la dimisión de Lendoiro y obligó al equipo a abandonar el estadio escoltado y en bus.

Con este panorama aterrizó Fernando Vázquez, que con su ilusión y su ADN gallego sirvió de bálsamo. Su trabajo está por ver porque la espantada de Domingos fue un lunes y el viernes el de Castrofeito ya estaba debutando en Sevilla. Su primer partido casi ni lo preparó y dedicó horas y horas en Abegondo a trabajar la mente de su plantilla, a recuperar una moral que se arrastraba por los suelos y a tratar a sus jugadores como futbolistas, no como españoles, portugueses o brasileños. Esta tarde debutará en un Riazor que no se olvida de sus carreritas con el Compostela y el Celta, pero que las perdona. El Madrid es una enorme piedra de toque, pero si sale vivo de ésta, ya no sólo el profe creerá que salvarse todavía es una misión posible.