Opinión

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Castigo a un Depor '10'

El Depor está vivo, pero sin puntos. Resucitó ayer, aunque sufrió el castigo del pobre al que se le tuerce todo cuando más lo necesita. Fernando Vázquez ha recuperado la moral de una tropa hundida, ha puesto sobre la mesa su libreto de profesor y ha logrado que el Depor compita. El mérito, con un club que se rompía, es enorme. Sobre todo porque las adversidades se cebaron con el equipo. Fue un ciclón en el primer tiempo, pero perdonó. Luego, las lesiones de Silvio y Kaká obligaron a jugar con dos pivotes de defensas: Jesús Vázquez de central y Álex de lateral ante Cristiano. Demasiado.

 Si Vázquez fue el ideólogo, un excelso Riki fue el ejecutor. El madrileño, que ya le ha hecho cinco goles al Madrid, suma diez en la mejor temporada de su vida. El de ayer fue un zurdazo seco, duro, enorme. El resto era una labor coral en la que Riazor quiso aportar su granito de arena con su aura de talismán ante el Madrid, pero ayer las meigas eran blancas.