Opinión

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Partidos que restan más que suman

Ni el Madrid, ni el Barça, ni otros que juegan competiciones entre semana entrenan demasiado: los partidos son los que ponen en forma. En algo coinciden esta temporada los dos grandes: apenas han rotado y eso ha dejado a algunos un pelín desgastados a estas alturas de campaña. El caso es que, pese a ello, la mayoría de titulares prefieren actuar incluso si no hay mucho en juego porque un parón les perjudica, les impide sentirse a punto no sólo física sino psicológicamente. En la peor pesadilla de un futbolista, sus piernas no le dan, ni tampoco la cabeza, en un encuentro importante. Seguro que alguna vez usted ha soñado algo así: un bandido entra en la casa, pero son incapaces de correr para avisar a su familia, las piernas le pesan una tonelada. Un sufrimiento.

Cuando la Liga es poco competitiva (lo es de momento para el Madrid y el Barça) los equipos se desactivan y les cuesta muchísimo coger el ritmo necesario para luego dar guerra en Europa. Es el "no hemos sido nosotros" postpartido que les cuesta tanto explicar. Pues todo parte de partidos como el de ayer, donde los objetivos colectivos están tan lejos que cuesta meterse; donde los suplentes, que se sienten muy suplentes, no muerden; donde los que deberían pegarse porque están al borde de la titularidad, tampoco dan muestras de que la situación les incomode. Problema de difícil solución. En la segunda parte el equipo salió más enchufado, pero fue de esos encuentros que restan más que suman.