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Los genios ya están maduros

Juan Cruz

El fútbol es importante cuando deja de ser un juego de críos que se pelean por tener el balón antes de ponerse a jugar. A partir de ahí, la calidad depende de la madurez de los jugadores. En los últimos meses hemos asistido en España a una pelea que está terminando bien: la pelea Messi-Cristiano. Han ido limando aspectos indeseables de sus actitudes, que respondían a lo que les pedía el cuerpo. Ahora Cristiano pide perdón cuando falla o, como ocurrió en A Coruña, cuando hace falta en una situación dudosa; y desde hace rato Messi se ocupa de agradecer los pases, como pasó cuando Tello le proporcionó el pase que supuso el sábado en el Camp Nou el gol de la victoria.

Son dos inteligencias paralelas que defienden colores extremos. Ahora, además de jugadores excepcionales, tienen sus mentes concentradas en sus equipos, abandonan las niñerías y se han puesto al servicio de lo que saben hacer: jugar sin límite. Veremos un duelo de titanes tranquilos y saldremos ganando, aunque uno de los dos se lleve el santo.