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A este Barça le falta una remontada

A este Barça le falta una remontada

"A este equipo le falta una gran remontada", dijo Xavi. Hoy volverá a coger los hilos del equipo, tras unos días de descanso, para intentar esa remontada que, en efecto este equipo (entendido como el Barça de estos años, no en su plenitud histórica) nunca ha ofrecido. No la ha ofrecido, dicho sea de paso, porque nunca le hizo falta. Toda remontada tiene la belleza y la emoción del trance, pero ha de haber sido provocada por una metedura de pata anterior. Este Barça no las ha tenido. Ahora sí: jugó mal en Milán, perdió 2-0 (que tampoco es tantísimo, pero es mucho) y se ve obligado al heroísmo.

Una demanda que le pilla en horas bajas. Lo de Milán no fue un accidente, sino un síntoma que se confirmó luego en los partidos contra el Madrid y aun en el último ante el Depor. De repente el equipo se ha parado. Ya no presiona arriba con tanta disciplina, ni el toque es tan preciso y tan fresco, ni siquiera Messi es aquel trueno vestido de blaugrana, aunque siga siendo tan bueno como para que siempre se le caiga algún gol del bolsillo. Se fue Guardiola, cayó Tito, Roura no tiene el pulso para mantener al grupo en la obsesión por la excelencia. Y ha resucitado el pesimismo atávico del barcelonista.

Además, el Madrid se ha curado. Madrid y Barça son vasos comunicantes, si uno sube el otro baja. Esta es la noche decisiva para que el Barça pueda frenar la tendencia de cambio. En su historia sí hay remontadas: Ipswich, Anderlecht, Goteborg... Pero lejanas y no tantas como para apagar el eco de las del Madrid, que ha hecho de ellas bandera. Para golear hoy, el camino no es el arrebato al modo madridista, sino la recuperación del juego, de las conexiones, de la presión... Para el Barça, el heroísmo no será avasallar, sino recuperar la fe perdida. Manejar la urgencia con paciencia. Difícil, pero no imposible.

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