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Habló Alves y... carta del Barça a UEFA

Me ha extrañado que el Barça mandara una carta a la UEFA protestando contra Stark, y más que lo haya hecho a propuesta de Alves, a quien no tenía por consejero de la directiva. La decisión contrasta con bastantes cosas: con la línea de la que hizo bandera el club en años recientes en los que el que se quejaba con frecuencia era el Madrid; con el recuerdo de Ovrebo, tan próximo aún, el más estrepitoso encadenado de errores en una sola dirección que se recuerda; con el recuerdo más próximo aún de Stark expulsando a Pepe en el Bernabéu por el teatro de Alves, precisamente de Alves...

Creo que para señalar los malos arbitrajes está la prensa y que es bueno que se haga, porque el arbitraje es una forma de poder y necesita de moderación. Pero los clubes, y cuanto más grandes más, deben respetar el sistema del que son parte. Claro, que suelen sufrir presiones de su gente (afición, entrenador o en este caso de un jugador, para remate el más revoleras de la plantilla) y no siempre hay firmeza para aguantar. Se piensa que la queja presiona a favor. A veces. Otras veces crea irritación en el colectivo arbitral y puede salir el tiro por la culata. Mi experiencia es que pasa más lo segundo que lo primero.

Sí, Stark tuvo un minuto loco en el que casi abrasa al Barça, cuando la lesión simultánea de Mascherano y Jordi Alba, con doble torpeza: un remate consentido mientras ellos, tendidos ‘habilitaban’ a Ibra, y luego hacerles salir fuera con saque de córner en contra. Para remate, el 1-1 mal concedido. Es irritante, desde luego, pero mejor disimular y hacer llegar una queja suave y discreta por las cancillerías, al estilo que le enseñó Saporta a Gaspart. Dejarse arrastrar por Alves es un error. Cada día doy más la razón a Godall: al Barça le iba antes mejor con los arbitrajes porque hacía estas cosas mucho mejor.