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Mourinho se va, Florentino continúa

Mourinho se va, Florentino continúa

Se va Mourinho a fin de curso, como estaba previsto, y Florentino convoca elecciones a las que concurrirá, como también estaba previsto. Pasó el trago. De Mourinho quedan pocos títulos y mucho jaleo. No era lo esperado, ni nada que justifique la enormidad que se pagó por su traspaso ni su sueldo, también enorme. A lo que habría que añadir otros gastos como el segundo año de Pellegrini y la cuantiosa nómina de colaboradores de que se ha acompañado el técnico, de cuyo futuro no se aclaró nada. Mucho ruido y pocas nueces. Con los años, el mandato interrupto de Florentino se puede definir también así.

La directiva ocupó las dos primeras filas de la sala de prensa, en una escenificación de solidaria protección. Florentino desgranó sus argumentos, con la habilidad que le caracteriza en estas comparecencias. Insistir en algunas ideas (la presión del Madrid por ganar, el avance en el ‘ranking’ europeo) y pasar de puntillas por las que menos le interesaban (el gamberrismo reiterado, los conflictos con la plantilla...). No fue un acto feliz, pero no lo podía ser. Mourinho vino para otra cosa y todo final es necesariamente lúgubre, pero en el fondo hay un alivio general en el Madrid porque se va.

No me resisto a recordar, por cierto, que con Del Bosque no se tomó Florentino la molestia de ofrecerle esta pleitesía. Le pasaportaron en un pasillo y santas pascuas. A partir de aquello, todo fue cuesta abajo en la rodada, hasta la deserción de Florentino, que luego volvió rodeado de toda su gloria para esto: una Liga, una Copa y una Supercopa en cuatro años. Florentino es bueno buscando dinero e influencias políticas, pero es derrochador gastándolo y francamente pésimo en la gestión deportiva. Pero es animoso. Se presenta otra vez. El Madrid tenía dos problemas. Ahora ya sólo tiene uno.

 

 

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