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Más sobre Diego Costa, Brasil y España

Veo gente que pone reparos a la selección de Diego Costa porque no nació español. Ahora es español de pleno derecho, tras conseguir la nacionalidad después de varios años de trabajo y residencia entre nosotros. Pero sigue habiendo una pulsión que hace preferir al nacido directamente aquí, y que convierte en reacción natural mirar con más simpatía que a él a los Villa, Torres, Negredo, Soldado, Llorente y ahora hasta a Michu (y si me apuran, Cesc) que han ocupado (o aspira, caso de Michu) el puesto que ahora parece estársele reservando al foráneo. Pero creo que la resistencia irá cediendo.

Porque no se está creando un precedente. El primer nacionalizado fue Kubala, cuya peripecia conté ayer en El País, en mi serie ‘Memorias en Blanco y Negro’. No mucho después, Di Stéfano. Fueron los dos primeros. Ambos nacieron fuera de España. Uno, en Hungría, el otro, en Argentina, descendiente de italianos y franceses. Los dos llevaban entonces un tiempo viviendo y trabajando entre nosotros, los dos se quedaron a completar su vida aquí, entre nosotros criaron a sus familias, entre nosotros fue enterrado Kubala. No eran españoles cuando llegaron, pero lo fueron inequívocamente desde entonces.

Diego Costa vino aquí con 18 años, ha vivido en Vigo, Valladolid, Albacete y Madrid, se ha hecho un sitio en uno de nuestros grandes clubes y además de todo eso, entre Brasil, que ya le convocó dos veces para partidos amistosos, y España, ha elegido lo segundo, lo que indica que para él es lo primero. Del Bosque destacó la cantidad de emigrantes que jaleaban al autobús de la selección al regreso con la Copa del Mundo. Eso le impresionó. España se ensancha, se hace más varia. No sólo el fútbol, que siempre fichó extranjeros, sino toda la sociedad. Lo extraño ahora es ver a Diego Costa como un extraño.