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Opinión

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Alfredo Relaño

El Madrid camina sobre un alambre

Gol de Jesé, gol de oro. El canterano marcó cuando el Madrid estaba a punto de despeñarse, con un 2-2 en Valencia que le hubiera situado antes de fin de año a siete puntos del implacable ritmo que marcan Atlético y Barça, ganadores una vez más esta jornada. Jesé es un estupendo jugador, prueba de que el Madrid tiene recursos sobrados. Su entrada, más la de Carvajal, revolucionaron a un Madrid desconcertado, que pasaba sus peores momentos ante un Valencia que dio una imagen buena. Un Valencia que quizá hubiera merecido mejor premio, pero que al menos dejó una promesa de mejor futuro.

Jesé y Pedro, dos canarios. En ellos estuvo la chicha de esta jornada, que arrancó con el Atlético como galgo. El Barça superó el desconcierto del 2-0 inicial con un gol en el que la jugada pudo seguir tras salir el balón de banda; el Madrid se puso por delante porque el linier no vio la posición adelantada de Cristiano. Error por error, esta vez. Pero el Barça dio un mejor tono, faltándole quienes le faltaban, que el Madrid, al que sólo le faltó Bale, lo que dio lugar a que Di María reclamara de nuevo sus derechos. Curioso caso el de Di María, que está sin estar, que pasa del mohín de enfado al golazo en Mestalla.

Partido bravo, combatido, rápido y ágil, pero quizá poco académico. El marcador es lucido, pero no hubo ocasiones para tanto. Hubo más goles que paradas. El Madrid confirmó que es un saco roto por el fondo, necesita muchos goles para ganar los partidos. De los tres de ayer, uno se lo debe al linier y el otro un poquito a Guaita, que le ofreció a Jesé el primer palo, cosa que éste aprovechó. El Madrid camina sobre un alambre. Se equilibra con una larga barra, su amplia plantilla, con el infalible Cristiano a la cabeza, pero necesita una seguridad atrás que visiblemente no tiene. Encaja demasiados goles.