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San Casemiro

San Casemiro

Como el último alirón. El último título de Liga lo ganamos aquí, en Bilbao, en la entrañable y desaparecida Catedral del fútbol. El viejo San Mamés asistió al último alirón liguero del Madrid. Fue en 2012. Higuaín, Özil y Cristiano pusieron su sello a un gran triunfo. Fue la Liga de los Récords (100 puntos y 121 goles), con Mourinho en el banquinho. Pues el triunfo de ayer me parece premonitorio y huele a alirón número 33. Era, en teoría, la salida más difícil que tenían los de Zidane de las siete que fija su calendario. Seguro que el Barça lo tenía apuntado como uno de los días para recortar puntos. Pero estos chicos van muy en serio. Saben que la Liga es prioritaria este curso. Llevamos una de ocho desde 2009 y eso es una triste infidelidad con la gloriosa historia del club. En el Nuevo San Mamés los de blanco también rugieron, también fueron leones, también enseñaron sus garras. Tocándola, los mejores. Pero a testosterona, también. Raúl García, Lekue y Williams eran tres fieras arriba, pero Carvajal, Ramos y Nacho respondían con el orgullo y el coraje de los grandes. En este Madrid el espíritu de combate está aceptado como norma habitual de conducta. Que se lo digan a Benzema, que me hizo ponerme de pie para aplaudirle cuando le cambiaron. Por no hablar de Casemiro. Este chaval se merece un capítulo aparte. Si fuera torero en vez de futbolista, ayer hubiera salido a hombros...

El especialista. Me preguntó Dani Garrido en El Carrusel, antes de empezar el partidazo, por mi opinión sobre el peso que podía tener Casemiro. No me equivoqué. Lo definí como “el especialista”. Es el mediocentro defensivo por antonomasia. Si sufriese un resfriado, a Zidane le iban a aumentar las arrugas por la falta de sueño. Casemiro es el cinturón de seguridad del Madrid. Tapona, intimida, hace las coberturas a los centrales, recupera, roba sin tregua, anima, pasa en corto y en largo... Y encima, golea. Su gol de ayer me recordó a uno que metió en Gran Canaria ante Las Palmas el año pasado. También supuso el 1-2 de la victoria. No me extraña que Muniain le atropellase en la última jugada del partido, jugándose la roja. Fue la expresión de la impotencia ante tu inesperado verdugo. Seguramente, sin Casemiro el líder no hubiese podido ayer derrotar al Athletic de Valverde. Casemiro, MVP en el nuevo San Mamés.

Allez Karim. En cursos pasados, a Benzema se le veía incómodo en estos partidos norteños de pierna fuerte e intensidad frenética. Pero desde Ipurua todo cambió. Eibar está a 48 kilómetros de Bilbao. Y de nuevo Karim se matriculó con un partidazo para enmarcar. Asombroso su despliegue, su calidad y su capacidad para ayudar arriba... y abajo. Esta vez Cristiano hizo de Karim y le asistió en el 0-1. Y también el portugués habilitó a Casemiro en el 1-2. El portugués juega para el equipo mucho más de lo que se dice. Sin gol, también hay paraíso.

Cuesta de abril. El parón forzado por el Virus FIFA vendrá bien para oxigenar la cabeza ante ese mes de abril brutal en el que esperan Atleti (día 8), Bayern Múnich (días 12 y 18) y Barcelona (día 23). Me muestran su optimismo para lo que se avecina las peñas Novesana, Lido de Illescas, Gerindote, ‘Mi Buen Amigo’ de Burujón, El Gran Real de Esquivias, La Picota de Fuensalida, Fuente El Caño de Bargas, Mazacotero de Torrijos, Don Santiago de Albacete, Cassà de la Selva, Blanes, Iluró de Mataró y Hospitalet 1902. Sois los mejores. ¡LÍDERES!

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